Platycerium Andinum 4 PDF Print E-mail
Written by ABOFOA   
Thursday, 27 October 2011 01:23

Perú 40 Platycerium andinum, quinillas y manchingas




Platycerium andinum Foto: César Aguilar


El hábitat de la concesión Ojos de Agua es lo que se conoce como bosque seco tropical del Huallaga,

un bosque seco muy distinto del que había tenido ocasión de ver en el río Utcubamba. Este de aquí

es realmente más frondoso y no hay presencia de acacias, chumberas o cactáceas que vi en aquel otro.

Sin embargo las quebradas no llevan agua más que en la época de lluvias, el resto del año en toda la

zona solo quedan unas pequeñas cubetas con agua en un barranco. Son poco más que charcos, pero

el hecho de permanecer durante toda la época seca a motivado a los pobladores a llamar a la zona con

el nombre que reciben, Ojos de Agua. Uno de los principales atractivos de este bosque es la presencia

en todo él de un gran helecho que crece sobre las partes altas de los árboles. Se trata del

Platycerium andinum, también conocido como corona de los ángeles que puede alcanzar hasta casi

metro y medio de diámetro

 

 

Platycerium andinum es la única especie de este género en América y no aparecen en muchos sitios.

Por otra parte parece que los “gigantismos” persiguen a cualquiera que viaje por Perú, primero fue

el de la cascada Gocta, luego las enormes lupunas selváticas y las hojas flotantes de planta Victoria

amazonica y ahora este Platycerium del que dicen es el helecho epífito más grande de América.

El hábitat que ocupa la especie está amenazado por la deforestación, lo que ha añadido un motivo

más a la gente local para la conservar el bosque de Ojos de Agua. Hace unos años, tras conocer esta

iniciativa de conservación, apareció por aquí un experto estadounidense en ese helecho. Roy Val un

profesor de biología jubilado, de Arkansas, octogenario y gran aficionado al cultivo de este helecho

que es reproducido en jardinería ornamental, quedó maravillado con el ímpetu de esta gente por

conservar su hábitat.

 



Desde que este profesor jubilado les mostrara la importancia de este bosque para el Platycerium andinum,

la gente de la zona lo ha tomado como seña de identidad. Al igual que pude ver en los pobladores de

Pomacochas con el colibrí cola espátula (Loddigesia mirabilis), esta identificación con la especie bandera

la llevan hasta el final. Allí me llamó la atención una foto del centro de visitantes de un desfile con gente

por parejas disfrazadas de colibríes de manera ingeniosa. Lo de aquí no eran menos, los del pueblo de

Pucacaca se presentaron a un concurso de mises de la región con su representante luciendo un vestido

a imitación de un Platycerium andinum ... ¡brutal!. Que empalidezca Yves Sant Laurance ante la creatividad

de esta gente. Pero aparte de esa divulgación popular, con el apoyo económico que después de visitarles

les dio Roy Val, comenzaron a construir espacios para el uso público.


Quinilla


Algunos de esos espacios fueron para los trabajos de la asociación y de reunión en el pueblo, pero otro en el

que estaban ahora era una gran cabaña de madera para alojar futuros visitantes e investigadores en el bosque.

Ese fue el sitio al que me invitaron a pasar unos días, a cambio de hacerles algunos inventarios de fauna que

sirvieran para poner en valor el bosque de cara a los visitantes. Aun no habían terminado la construcción de la

cabaña pero ya podía uno quedarse allí para visitar la zona. Han sido ellos mismos los encargados de construirlo

y es que aquí todo es muy participativo y esta gente de campo vale para todo. Tejiendo alianzas, consiguieron

que las autoridades les cedieran una partida de maderas nobles que tenían decomisadas. Así prepararon una

construccion con buenos materiales y sin tener que talar nada de los alrededores. El lugar donde la han construido

es uno bien característico de ese tipo de bosque seco con los propios Platycerium encima de uno y rodeado de

enormes árboles de quinilla (Manilkara bidentata) y manchinga (Brosimum alicastrum). El primero de esos árboles

es uno de gran interés maderero para la exportación y de los primeros que sacaban en las extracciones ilegales.

 


 

 

De no haber conservado la zona, me decían, bien podría haber visto esas quinillas en mi propio país

pero en parqués y tarimas para los que son muy cotizados en Europa y Estados Unidos. El otro árbol

típico, la manchinga, está presente también en bosques secos tropicales de otras partes del mundo y

produce un fruto del alto valor proteico. Dicen que superior, incluso, que al maíz, la patata o las

legumbres y que fue consumido como alimento por el hombre, pero del que hoy la mayoría desconoce

sus posibilidades. Los días que yo estuve por allí había una inmensa producción de aquellos frutos en

los alrededores de la cabaña que se afanaban en recolectar. Una bióloga norteamerica, Erika Vohman,

había estado un tiempo antes enseñandoles los usos y propiedades de la harina de estos frutos. Una

manera más de poner en valor la conservación de estos bosques para la población local.

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Publicado por Cesar Mª Aguilar en 03:46

 


 

 

Last Updated on Tuesday, 08 November 2011 01:17